
Sí. Igual que aprendes a conducir o a cocinar, puedes entrenar cómo te relacionas. A muchos jóvenes les cuesta relacionarse y pueden llegar a sentir incluso miedo. Expresar lo que sienten, iniciar una conversación, hacer una broma, pedir ayuda, decir que no o reparar un conflicto no son dones innatos: son habilidades sociales que se aprenden y se practican.

La comunicación es el pilar fundamental sobre el que se construyen las relaciones de pareja saludables. Sin embargo, comunicarse va mucho más allá de simplemente hablar.